¿Con qué nombre de autor habría firmado un artículo académico el famoso artista Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso? Seguro que para una revista anglosajona habría firmado como Pablo Picasso. Para una revista latinoamericana lo habría hecho como Pablo Diego Ruiz Picasso, o quizá como Pablo D. R. Picasso. Para efecto de las obras artísticas, sólo firmaba como Picasso.

La atribución de la autoria en la academia supone en ocasiones un dolor de cabeza cuando se intenta recuperar información sobre el impacto que tiene la producción científica de los autores en los diferentes campos del conocimiento. Casos de ambigüedad, homonimia y duplicidad son obstáculos recurrentes en los cálculos bibliométricos: nombres iguales pero que pertenecen a diferentes autores, nombres diferentes pero que se tratan del mismo autor, la atribución de artículos a un autor que nunca los escribió. A esta confusión abona el lugar común que ocupan los nombres y los apellidos en el mundo. En todos los países se cuentan por miles a los John Smith, a los Juan Hernández López, a las María García, a los Jürgen Müller y a los Alessandro Rossi.

principia mathematica newton

Portada de la primera edición del Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica (1687) de Sir Isaac Newton.

Como una medida para normalizar el nombre de autor en las publicaciones académicas hay quienes recomiendan firmar con un nombre único para toda la vida, una suerte de segundo bautizo donde se elimina lo accesorio del nombre compuesto, donde se escamotea el apellido de la madre y, por lo regular, se sustituye el apellido de soltera de las autoras. Si los autores desean preservar el nombre(s) y el apellido(s) también se sugiere unirlos con un guión (ej. Pérez-Sánchez), sobre todo al publicar en revistas anglosajonas.

Sistema de identificación de autores

La confusión que genera identificar la autoria de las publicaciones académicas a partir del nombre y el apellido de los investigadores ha ocasionado que diversas organizaciones y empresas hayan puesto en marcha sus propios sistemas de identificación de autor, tal es el caso de Scopus Author Identifier (Elevier) y ResearcherID (Thomson Reuters). Estos sistemas, respaldados por dos de las corporaciones de mayor importancia en el mercado mundial de las publicaciones científicas y de la analítica de las citaciones académicas, han tenido una importante aceptación entre académicos e instituciones para evaluar el impacto de las publicaciones académicas de los autores.

El sistema de identificación de autores ha permitido generar una asociación única entre el nombre de los autores, el área de conocimiento, la afiliación institucional y la producción científica, además de facilitar la interoperabilidad de información a partir de una llave única que vincula a los autores con las instituciones educativas, las editoriales y las organizaciones. No obstante, el principal obstáculo que han encontrado estos sistemas de identificación para ganar confianza y ser adoptados por un mayor número de académicos, es que pertenecen a empresas que persiguen fines comerciales dificultando la centralización de uso de sus productos.

¿Qué es ORCID?

orcidORCID (Open Researcher Contributor ID, Identificación de investigador y colaborador abierto) es una de las iniciativas que ha ganado fuerte posicionamiento dentro de los sistemas de identificación de investigadores. ORCID es un identificador único compuesto de una combinación alfanumérica de 16 dígitos que cualquier académico puede obtener con tan sólo registrarse y abrir una cuenta. El servicio no tiene costo. Una vez abierta la cuenta, el sistema asigna un número único al usuario (orcid.org/xxxx-xxxx-xxxx-xxxx). Luego, éste podrá registrar su propia producción académica, e incluso artística. La plataforma dispone además de una opción para gestionar el control de privacidad y mostrar públicamente la información que se considere relevante.

A diferencia de sus predecesores comerciales, ORCID opera como una organización sin fines de lucro, lo que le otorga mayor legitimidad para establecerse como un estándar centralizado en la identificación de los investigadores y académicos en el mundo. Desde su lanzamiento al público en octubre de 2012 y al día de hoy (4 agosto de 2017), ORCID contabiliza 3,698,069 registros. Ha sido implementado por los sellos editoriales de mayor participación en el mercado de las publicaciones científicas como Elsevier, Plos, Nature, Sage Publications, Wiley, Taylor & Francis, Springer Nature, Oxford University Press, y la Royal Society. De igual manera la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal (Redalyc), y el repositorio arXiv.org e-Print Archive han resuelto en su adopción.

ORCID es una interesante opción a considerar si como académico estás pensando en llevar un control preciso de tus publicaciones, y más en tiempos donde los algoritmos informáticos automatizados (supuestamente precisos) son los que generan el recuento y el cálculo del impacto de la producción académica.

Referencias

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