Tribus y territorios académicos de Tony Becher analiza cómo las disciplinas funcionan como culturas con normas y prácticas propias. Muestra que el conocimiento se construye socialmente, influido por estructuras, jerarquías y formas de comunicación dentro de la academia.
Tribus y territorios académicos de Tony Becher analiza la vida universitaria a través de una metáfora central: las disciplinas funcionan como “tribus” con culturas propias y como “territorios” con límites, jerarquías y formas de organización del conocimiento. El autor estudia cómo estas comunidades académicas desarrollan normas, valores, lenguajes y prácticas que influyen en la producción y validación del saber.
Becher muestra que no todas las disciplinas son iguales. Algunas, como las ciencias duras, tienden a ser más estructuradas, acumulativas y consensuales, mientras que otras, como las humanidades, son más interpretativas, fragmentadas y abiertas al debate. Estas diferencias afectan la manera en que los académicos investigan, publican, colaboran y evalúan el trabajo de sus pares.
El libro también explora aspectos sociales de la vida académica, como la búsqueda de reconocimiento, las jerarquías internas, el papel de las élites intelectuales y los mecanismos de validación, como la revisión por pares. Asimismo, analiza cómo se construyen las carreras académicas, desde la formación inicial hasta la consolidación profesional, incluyendo momentos críticos como la obtención de independencia investigadora.
Otro tema central es la comunicación del conocimiento: Becher examina tanto los canales formales (publicaciones, congresos) como los informales (redes personales), destacando su importancia en la difusión de ideas. En conjunto, la obra ofrece una visión sociológica de la academia, subrayando que el conocimiento no es solo un producto intelectual, sino también social.
El concepto de disciplina académica no es sencillo dado que, como sucede con muchos conceptos, existe cierta incertidumbre respecto de su aplicación. Una de las dudas, por ejemplo, sería si la estadística está en la actualidad lo suficientemente separada de su disciplina madre, la matemática, como para constituirse en otra disciplina por sí sola. La respuesta dependerá de hasta qué punto las instituciones académicas principales reconozcan la separación en su estructura organizativa (es decir, si cuentan entre sus departamentos más sólidos con uno de estadística) y también de hasta qué punto haya aparecido una comunidad internacional independiente, con sus propias asociaciones profesionales y publicaciones especializadas.
En algunos ejemplos típicos de discusión, ciertas instituciones pueden haber establecido departamentos en un campo en particular, para encontrarse luego con que la validez intelectual de esos departamentos es objetada por la opinión académica dominante (como ha sucedido en el caso de los estudios sobre los negros, la vitivinicultura y la parapsicología). Es decir que las disciplinas se identifican, en parte, por la existencia de los departamentos pertinentes, pero eso no implica que cada uno de ellos represente una disciplina. La difusión internacional es un criterio importante, pero también son importantes las nociones generales, aunque no definidas con precisión, de credibilidad académica, de solidez intelectual y de pertinencia de contenidos.
Sin embargo, a pesar de estas evidentes complicaciones, las personas con algún interés y compromiso en cuestiones académicas, al parecer, no tienen mucha dificultad para comprender qué es una disciplina o para discutir con seguridad sobre casos límite o dudosos.
| Título | Tribus y territorios académicos |
|---|---|
| Subtítulo | La indagación intelectual y la cultura de las disciplinas |
| Autor | Tony Becher |
| Editorial | Gedisa |
| Año | 2001 |
| Páginas | 253 |
| País | Barcelona |
| ISBN | 8474327571 |
| Traducción | Andrea Menegotto |
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