¿Por qué los estonianos y sudcoreanos surcoreanos profesan un amor desmedido por los teléfonos móviles, los ordenadores e Internet? Con el anterior cuestionamiento Dawn Nafus, antropóloga de Intel, y un equipo de estudiosos realizaron una investigación que parte de un estudio de caso entre Corea del Sur y Estonia. El objetivo fue develar los lazos ocultos entre la heterogénea constitución que presentan ambas naciones y el similar índice de adopción tecnológica.

La naturaleza del estudio condujo a construir un Índice de metabolismo tecnológico (Technology Metabolism Index), es decir, una cartografía que ilustra el potencial de adaptabilidad de las naciones a las nuevas tecnologías (telefonía móvil, ordenadores e Internet). Lo anterior permite observar una sorpresiva correlación entre la riqueza de un pais y dicha adaptabilidad. Así, los Estados Unidos presentan un nivel de adptabilidad tecnológica bajo en contraste con su elevado nivel de riqueza.


Los colores más vivos representan a los paises más abiertos a la tecnología; con tonos grisáceos las naciones donde la adopción es menos fuerte.

En lo que concierne a Corea del Sur y Estonia, ambos con un acelerado ritmo de adaptabilidad tecnológica, el equipo de expertos encontró que ambos paises poseen gobiernos ágiles, fuertes redes sociales offline y, principalmente, un considerable trastorno en la memoria colectiva (transicion al comunismo y la Guerra de Corea), lo que hace suponer que la agitación representa un factor importante en la adopción de tecnologías disruptivas.

Para la autora el hallazgo del estudio posibilita la apertura de nuevos mercados al señalar qué paises son más propensos a recibir y asimilar ciertas tecnologías: "Ya no estamos limitados a los mercados maduros y mercados emergentes", afirma Nafus en referencia a la compañia fabricante de microprocesadores para la cual labora.

Otra aspecto relevante de la investigación es el tocante al desfase tecnológico. Si bien el problema de la riqueza económica resulta fundamental en esta discusión los resultados del estudio hacen notar que el problema vas más allá del aspecto meramente cuantitativo.

Fuente: Wired Science

  1. Balltoucher dice:

    No se dice estoniano sino estonio, no existe sudcoreano sino surcoreano. Para aprender a traducir del inglés es indispensable primeramente saber español.

  2. christian dice:

    Agradecemos la recomendación ortográfico que apuntas. Sin duda esto de la escritura siempre es un procesos de aprendizaje. Nunca se termina de pulir los textos. Aunque guardo mis reservas con la expresión “estoniano” pues aparece en una entrada de la RAE. http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=estoniano

    Saludos

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