Las enseñanzas de don Juan es el primero de los libros de Carlos Castaneda donde narra la primera etapa del aprendizaje que lo convertirá en “hombre de conocimiento” bajo la guía de un brujo yaqui. Por diversos medios, don Juan sumerge a su discípulo en una realidad no ordinaria, inexplicable para nuestros esquemas de pensamiento pero no para la sabiduría antigua que trasmite el maestro.
Las enseñanzas de don Juan: una forma yaqui de conocimiento de Carlos Castaneda relata las experiencias del autor con un chamán yaqui, don Juan, quien lo inicia en el uso de plantas psicotrópicas y en una cosmovisión espiritual que desafía la realidad convencional. A través de rituales y lecciones, don Juan enseña a Castaneda a percibir el mundo de manera distinta, enfatizando la importancia de la disciplina, la introspección y la conexión con lo sagrado. El libro mezcla antropología y misticismo, cuestionando los límites de la percepción y la conciencia.
Este libro fue publicado por primera vez en 1968 (primera edición en español en 1974, FCE). En ocasión del trigésimo año de su publicación, me gustaría hacer algunas aclaraciones acerca de la obra misma y formular algunas conclusiones generales con respecto al tema del libro, a las que he llegado tras años de esfuerzos serios y consistentes.
En palabras del propio autor: “El libro fue el resultado de un trabajo antropológico de campo que realicé en el estado de Arizona, Estados Unidos de América, y en el estado de Sonora, México. Cuando me encontraba dedicado a cursar mis estudios de graduado en el Departamento de Antropología de la Universidad de California, Los Ángeles, por casualidad conocí a un viejo chamán, un indio yaqui del estado de Sonora, México. Su nombre era Juan Matus”.
“Consulté a varios profesores del Departamento de Antropología acerca de la posibilidad de hacer trabajo de campo antropológico sirviéndome del viejo chamán como informante clave. Cada uno de esos profesores trató de disuadirme basándose en su convicción de que antes de pensar en hacer trabajo de campo tenía que darle prioridad a los cursos de requisito académico en general, y a las formalidades de mis estudios de graduado, tales como los exámenes escritos y orales. Los profesores tenían toda la razón. No tenían que persuadirme para que entendiera la lógica de sus consejos”.
La iniciación de Castaneda puede verse como un regreso, guiado por don Juan y don Genaro —ese Quijote y ese Sancho Panza de la brujería andante, dos figuras que poseen la plasticidad de los héroes de los cuentos y leyendas—. El antropólogo desanda el camino. Vuelta a sí mismo, no al que fue ni al pasado: al ahora.
Recuperación de la visión directa del mundo, ese instante de inmovilidad en que todo parece detenerse, suspendido en una pausa del tiempo. Inmovilidad que, sin embargo, transcurre —imposibilidad lógica pero realidad irrefutable para los sentidos—. Maduración invisible del instante que germina, florece, se desvanece, brota de nuevo.
El ahora: antes de la separación, antes de falso o verdadero, real o ilusorio, bonito o feo, bueno o malo. Todos vimos alguna vez el mundo con esa mirada anterior, pero hemos perdido el secreto. Perdimos el poder que une al que mira con aquello que mira.
La antropología llevó a Castaneda a la hechicería y ésta a la visión unitaria del mundo: a la contemplación de la otredad en el mundo de todos los días. Los brujos no le enseñaron el secreto de la inmortalidad ni le dieron la receta de la dicha eterna: le devolvieron la vista. Le abrieron las puertas de la otra vida.
Pero la otra vida está aquí. Sí, allá está aquí; la otra realidad es el mundo de todos los días. En el centro de este mundo de todos los días centellea, como el vidrio roto entre el polvo y la basura del patio trasero de la casa, la revelación del mundo de allá.
¿Qué revelación? No hay nada que ver, nada que decir: todo es alusión, seña secreta. Estamos en una de las esquinas del cuarto de los ecos; todo nos hace signos y todo se calla y se oculta. No, no hay nada que decir.
Alguna vez Bertrand Russell dijo que «la clase criminal está incluida en la clase hombre». Uno podría decir: «La clase antropólogo no está incluida en la clase poeta, salvo en algunos casos». Uno de esos casos se llama Carlos Castaneda.
CARLOS CÉSAR SALVADOR ARANHA CASTANEDA (Cajamarca, Perú, 25 de diciembre de 1925 o Juqueri, Brasil, 25 de diciembre de 1935 - Los Ángeles, 27 de abril de 1998) fue un antropólogo y escritor, autor de una serie de libros que describirían su entrenamiento en un tipo particular de nahualismo tradicional mesoamericano, al cual él se refería como una forma muy antigua y olvidada.
Sus 10 libros, publicados en 17 idiomas, fueron grandes éxitos de ventas dentro y fuera de Estados Unidos, tenía decenas de millones de lectores en todo el mundo y una vez había sido portada de la revista Time con el calificativo de «líder del Renacimiento Americano».
| Título | Las enseñanzas de don Juan |
|---|---|
| Subtítulo | Una forma yaqui de conocimiento |
| Autor | Carlos Castaneda |
| Editorial | Fondo de Cultura Económica |
| Año | 1968 |
| Páginas | 266 |
| País | México |
| ISBN | 9789681662356 |
| Traducción | Juan Tovar |
| Formato | |
| Tamaño | 1.76 MB |
| URL | Carlos Castaneda Las enseñanzas de don Juan PDF |